miércoles, 7 de noviembre de 2018

EL HOMBRE SIN CARA


Érase una vez un señor mayor que fue a una tienda de animales y encontró allí un pájaro amarillo. El pájaro empezó a volar, le arrancó la cara y escapó al cielo. Entonces el hombre se fue a casa y quiso llorar, pero no pudo. Por la noche, cuando se acostó, escuchó el sonido de un pájaro, y pensó que quizás venía de su interior.





La mujer del hombre sin cara tenía problemas psicológicos al igual que su marido, Tenía que ir a la tienda a comprar el periódico para leerlo al marido, ya que no podía ver, pero cuando llegó estaba cerrada, por lo que se fue a la estación de tren. La mujer, que se le había olvidado vestirse, sólo llevaba unas botas rojas. En la estación de tren vio a un hombre con periódico y empezó a correr tras él. El tren comenzó a ponerse en marcha, y cuando las puertas se estaban cerrando, la mujer vio un pez en el suelo.






Al final la mujer consiguió entrar al tren que le llevaría hacia algún lugar. Durante el viaje, vio un mundo mágico el cual quería conocer. Al llegar, un gigante estaba estaba hablando sobre su mundo, sus reglas, sobre la gente que allí vivía. El gigante se presentó y le dijo que estaba enfermo, que tenía cáncer. La mujer decidió entonces vivir allí porque las cosas que le contó eran convincentes. Una semana después, el gigante decidió enseñarle unos paisajes muy bonitos. Le dijo a la mujer que él había hecho todo lo que estaba en su ano para mejorar su mundo y que estaba muy orgulloso de ello. el gigante empezó a dormirse y la mujer sintió silencio cuando se dio cuenta de que su gran amigo había muerto.





Resultó que la mujer estaba embarazada y tuvo un hijo al de un tiempo, por lo que decidió quedarse allí a vivir, ya que pensó que era lo mejor para su hijo. Un día de navidad, el niño se fue a la calle en busca de Santa Claus, pero no lo encontró. Encontró un perro capaz de hablar, y se hicieron amigos. El niño le preguntó al perro sí sabía dónde encontrar a Santa Claus, a lo que el perro asintió. Le indicó que fuera al norte, por lo que el chaval no se lo pensó y comenzó su marcha. El perro le preguntó si podía ir con él, por lo que los dos empezaron a correr hasta que encontraron muchos Santas volando.






La mujer echaba de menos al marido. Preguntó a los vecinos en el pueblo como volver a su mundo y la gente le respondió que existía una botella de champán que conectaba ambas realidades. La mujer le preguntó a su hijo si quería ir al otro mundo y el niño dijo que no, porque dejaría atrás a sus amigos. Entonces la mujer decidió marchar y ver a su marido por lo que cogió el transporte de la botella. Cuando llegó a su mundo, se enteró que el marido había muerto.






La mujer cogió el cuerpo de su marido y se lo llevó al mundo del gigante. Allí con una pala cavó un agujero, donde lo enterró. Volvieron al mundo real, -incluído el perro-, y con una llave cerraron la puerta al otro mundo, y se fueron al río. La ,mujer empujó al niño al agua, y se fue a casa. Allí se subió al tejado y saltó, pero no murió. La ambulancia que la llevaba al hospital sufrió un accidente, matando a la mujer.






IBAI, LEIRE, OLATZ, MARTÍN, GARAZI Y PEIO (13-16 AÑOS)

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